Co-construyendo una cultura de empatía desde los ciudadanos más pequeños

Hoy en día, muchos adultos estamos buscando estrategias para entendernos más hacia adentro de nosotros mismos, en entender nuestros sentimientos, nuestras creencias, necesidades, voces internas y cómo éstas influyen en nuestra relación con nosotros mismos y con los otros. ¿Qué pasaría si aprendemos a auto-conocernos, amarnos y respetarnos desde muy pequeños, durante los primeros 6 años de vida? Tendríamos toda la vida para practicar estrategias valiosas de comunicación con nosotros y los demás, tendríamos relaciones más sinceras y sin duda seríamos personas más plenas. Además, en las situaciones y conflictos entre niños, que parecen pequeños para algunos adultos, es cuando realmente aprenden a entender sus sentimientos y necesidades, siendo nosotros los adultos su espejo, guía y diccionario.

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¿Cómo aprenden entonces los niños estas estrategias? Los niños aprenden del modelaje de acciones, comportamientos y expresiones (verbales y no verbales) de los adultos y otros niños, y su práctica directa, ya que son constructores activos de su aprendizaje. Es principalmente a través del juego libre de los niños que ellos expresan las ideas, conceptos y procesos que van construyendo. Además, en el interactuar diario con otros niños logran aprender a respetar al otro, tener empatía, paciencia, autorregularse y estar presentes. Cuando los niños desde muy pequeños tienen relación con otros niños, su inteligencia emocional aumenta, más que si sólo se relaciona con adultos. Con otros niños, experimentan cuando les quitan algo, cuando tienen que esperar su turno, cuando hacen daño a otro y ven la reacción natural de su amigo, entre otros.

¿Cómo el equipo Bellelli desarrolla prácticas de comunicación empática? Tomando en cuenta lo anterior y entendiendo el valor de las relaciones en nuestro proyecto educativo, hace un año tuvimos nuestro primer acercamiento a talleres de comunicación no violenta. A través de un padre de familia y un equipo de facilitadores de Conversable, iniciamos nuestro viaje de comunicación empática.  Este mes tendremos la tercera sesión como equipo y pronto iniciarán las sesiones con familias y niños. Las personas del equipo están realmente agradecidas con la oportunidad, ya que las estrategias aprendidas son valiosas tanto para las relaciones profesionales, como con la familia, pareja y amigos.

Aprendí de la importancia de hacer una pausa, de poder observar y poder identificar cómo me siento, para poder entender mis necesidades y así poder comunicarlas con muchísima más asertividad
— Laura L. (maestra Bellelli)
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Uno de los mayores privilegios de ser padres, es tener una voz tan relevante y de tanta influencia para un niño. Ese privilegio lo comparten también sus profes. Uno de los mayores retos es conscientemente elegir cómo comunicarse con los hijos. Cómo lidiar con situaciones que a veces hacen perder la paciencia hasta al más ecuánime. Cómo potenciar su propia creatividad, capacidad de comunicarse y empezar en ese camino de observar y expresar su verdad. La curiosidad por encontrar herramientas de comunicación, conmigo mismo, mi entorno y por supuesto mis hijas, me ha llevado a profundizar en la Comunicación Empática.

Me ilusiona mucho co-construir esta cultura de empatía para que desde tan pequeños tengan la posibilidad de un entorno que permite a los niños SER, el equipo Bellelli ha tenido una disposición tremenda y la metodología cae como anillo al dedo a su proyecto educativo, ya de por si disruptivo.
— Giancarlo Pucci, papá Bellelli y facilitador de Comunicación Empática

¿Por qué en Bellelli creemos importante desarrollar este tipo de prácticas? Desde los inicios de Bellelli nos hemos enfocado en el desarrollo socioemocional de los niños, en que crean en sí mismos, que se sientan bien con sus emociones, que aprendan de ellas, se les valide y que logren una convivencia sana con los demás. Hemos llevado prácticas continuas de disciplina consciente, sesiones de mindfulness, ateliers para la exploración y comprensión de emociones y prácticas de yoga para maestras. 

Como equipo creemos que los adultos que acompañamos el desarrollo de los niños, debemos alimentar nuestra comprensión de sentimientos y necesidades, de escucha, de empatía y de observación. Los componentes de la comunicación no violenta nos han servido para conectarnos mejor, para entender mejor las necesidades de niños y adultos, para ser más directas en nuestras relaciones y con un vocabulario mucho más amplio. Si logramos aumentar este lenguaje, tendremos mucho que compartir con los niños. Lograremos que crezcan con estas herramientas y así pueden ser personas más agradecidas y generosas. En Bellelli creemos que es posible transformar un país a través de los ciudadanos más pequeños, por lo que su desarrollo debe ser integral.

El niño no es un ciudadano del futuro: es un ciudadano desde el primer momento de su vida y es también el ciudadano más importante porque representa y lleva consigo la posibilidad.
— Carla Rinaldi
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Una profesión llamada: educadoras para la vida

Son muchas las maestras de educación inicial que quisieran vivir en Finlandia o Noruega, donde la profesión es muy bien reconocida por su gran aporte a la sociedad (al presente y futuro de un país), sabiendo además el deber que implica su formación continua e integral. En Latinoamérica, el rol de la maestra todavía es muy poco valorizado y por eso incluso aún se hace alusión a comentarios como: ¿ya llevó tijeritas 1 o bodoquitos 1?, ¡es que es muy tierna con los niños! , ¿tan inteligente y estudió preescolar?, ¿será que es mientras se casa?, ¡qué ricas vacaciones tiene!, está ahí porque es la carrera más fácil, entre otros. 

El trabajo de ser maestra es sin duda de los más fuertes y a la vez gratificantes. La responsabilidad que tienen con el niño o la niña, su familia y la sociedad, es inmensa. Una maestra convive semanalmente con los niños un promedio de 30 horas; durante este tiempo cada acción, cada comportamiento, cada palabra es una experiencia de aprendizaje para ellos. No solo a través de lo que dice, sino principalmente de cómo lo hace, cómo reacciona y cómo es su relación con los otros y el ambiente.

En Bellelli, al tener una política de puertas abiertas, ha permitido que las familias valoren mucho más el rol de las maestras, porque lo pueden presenciar cotidianamente. Aprecian cómo ellas respetan a cada niño como personas únicas con tiempos, intereses, tradiciones y procesos distintos. Además, que sean tan versátiles para preparar experiencias de aprendizaje ricas, cálida y retadoras, mientras hay un niño que busca un abrazo, otro que quiere ir al baño, otro que tiene sueño, otro que durmió mal,  otro que requiere aún más retos y mientras tanto ellas deben estar presentes, escuchar y documentar los procesos para seguir avanzando con evidencias. Además de eso, el trabajo invisible de una maestra que es realizar trabajo administrativo de: organización, investigación, edición, recolección, redacción, análisis, documentación, comunicación, observación, síntesis, presentación, etc.   

Todos los días, además de la responsabilidad que tienen con los niños, absorben muchísimos de los miedos, creencias y presiones de las familias. Por esta razón, diariamente también son aliadas de los padres en escucharlos, en entender sus necesidades y en tratar de darles mucha confianza y seguridad sobre sus hijos, sobre su paternidad y sobre el proceso en sí que viven juntos.

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Tomando en cuenta lo anterior, esta es una invitación a repensar el rol de la maestra, a darle mucho más valor a lo que representa en la vida de los niños, como aliada y co-responsable. Es una persona que brinda una perspectiva del mundo, de las relaciones humanas, de la conexión con nosotros mismos, de cómo afrontar distintas situaciones difíciles (cambios, despedidas, problemas con otros, etc.), por la única razón de darle lo mejor a los niños. Sin embargo, para lograrlo, ellas también deben continuamente y durante sus vacaciones buscar estrategias de satisfacer necesidades universales de: descanso, diversión, conexión, juego, privacidad, expansión, espacio, entre otros. El bienestar de las maestras a través de espacios de relajación, de estabilidad financiera y de posibilidades de crecimiento personal y profesional son fundamentales a tomar en cuenta en los centros educativos. La clave de un proyecto educativo de calidad son sin duda: sus maestras comprometidas, intelectualmente curiosas, y con una alta inteligencia emocional.

Nuestro trabajo es aprender, porque somos maestros.
— Carla Rinaldi

 

 

Proyectos Bellelli: El hormiguero de Espiral

"De todas las creaciones con arcilla y apoyando la idea de Alan de hacer una ciudad, logramos construir esta maqueta. En ella verán diferentes tipos de hormigas y sus hormigueros; hasta castillos, oficinas y canchas de fútbol. Claramente, todo lo que una hormiga necesita. Pero lo que queremos resaltar es el trabajo en equipo, la creatividad y la valentía de sus hijos de poner todas sus ideas literalmente, sobre la mesa. Ellos nos han dado una gran lección durante este proyecto. Nos han demostrado, una vez más, la gran capacidad que tienen de hacerse responsables por su aprendizaje. Durante este proyecto, ellos pasaron por el proceso de imaginar lo que querían hacer; luego comenzaron a crear. Con estas creaciones  jugaron. Un tiempo después se sentaron a reflexionar sobre qué más necesitaban, lo cual los llevó a imaginar otra vez.

Estos chicos no saben cómo será el mundo en el que les tocará vivir, los trabajos que tendrán que hacer todavía no existen y el mejor regalo que les podemos dar es la experiencia de aprender por sí mismos, de acompañarlos durante los momentos difíciles y mostrarles que, con esfuerzo, pueden conseguir grandes cosas. Tenemos que creer que son capaces, tenemos que abogar por ellos y enseñarles a no darse por vencidos.

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Este proyecto es el vivo ejemplo de que la educación no tiene que ser aburrida, instructiva y con resultados cuantificables perfectos. Nos hemos dado cuenta de que el aprender algo con emoción y asombro, significa un crecimiento no solo cognitivo, sino de habilidades sociales también. Además, que esta ilusión debe vivirla tanto el adulto como el niño. Necesitamos construir y cultivar relaciones que nos permitan sentirnos seguros, amados y responsables por nosotros y los demás, y la única manera de sacar adelante al mundo es trabajando por un bien común, más grande que nosotros.

Sean padres involucrados en la educación de sus hijos. Sean padres intensos. Hagan caso a su instinto. Edúquense y estén cerca de personas que los pueden apoyar, porque así como los chicos necesitan de otros, nosotros también.

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Muchas gracias por habernos permitido estar este semestre con sus hijos. Para nosotras ha sido un honor compartir con ellos y con ustedes también. Para los que se van de Bellelli, sepan que dejan un hueco grande, pero que acá tienen una casa que siempre los acogerá y que en nosotras encontrarán una familia que siempre los amará. A los que se quedan, les aseguramos que sus hijos serán siempre amados y respetados., y que pueden confiar y apoyarse en nosotras para lo que necesiten."

¡Muchas gracias!

Lupe Chaves y Sara Mejía - Maestras Espiral 

Aprender desde el arte: un acto político - por Valeria Rodríguez, atelierista

Algunos políticos, empresarios e incluso familias, tienden a desmeritar las propuestas artísticas o culturales que ofrece el Estado o las escuelas por considerarlas poco relevantes en la educación de los niños. Estas líneas son una invitación a repensar esa postura.

El arte dentro de la educación es acción: moviliza; es pensamiento que transforma. El arte posibilita la convivencia con los otros desde la libertad y la empatía. El arte es por sobre todo: un acto político. Por eso, es necesario plantear las políticas educativas y el aprendizaje desde la belleza; con la mirada fija en los Cien lenguajes (propuesta del pedagogo Loris Malaguzzi para aproximarse a las diversas formas de aprendizaje) como la multiplicidad de formas de conocer, asombrarse y construir con los otros.

Para ejemplificar lo anterior, les comparto un fragmento del proyecto de un grupo de niños de Bellelli, un centro educativo para la primera infancia.

Inspirados por sus juegos en el jardín, los niños crearon una historia basada en el arquetipo del lobo. Dos niñas, Isabella y Natasha (4 años), discuten el diseño de la ilustración de una escena. La narrativa es familiar: hay un grupo de niños en una casa resguardados del malvado lobo que merodea el jardín. La casa, es creación de Natasha, mientras que la puerta multicolor, muy segura con candado, es de Isabella.

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El debate inicia cuando esta última quiere colocar la puerta dentro de la casa y Natasha no está de acuerdo, ya que esto implica modificar su dibujo original. Antes de tomar una decisión final, las niñas abren paso a otra nueva confrontación: ¿de qué tamaño hacemos el lobo?

Isabella: “tiene que ser pequeño. Que entre por la puerta … [señala el dibujo] yo hice esta puerta … el lobo tiene que entrar por ahí”

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Propuesta de Isa:

Natasha: “tiene que ser grande porque los niños le tienen miedo, muy grande”.

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Propuesta de Natasha

Después de varios intercambios, las niñas no parecen resolver el problema dando vueltas cada una en su mismo punto de vista por lo que me animo a intervenir.

Atelierista: “Chicas, tenemos un problema, los dos puntos son válidos. ¿Creen que es posible llegar a un acuerdo?”.

Después de debatir, acuerdan colocar la puerta donde Isabel gusta y hacer el lobo muy grande como lo espera Natasha. Ambas cierran la sesión de atelier satisfechas con el resultado final.

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En este caso, el arte como mediador de sus emociones, les permite idear una plataforma de fantasía en la que se coquetea con el miedo de forma placentera. Además, les facilita abordar conceptos matemáticos (proporciones/escalas) de manera lúdica. En este momento, las niñas también trabajaron en su inteligencia emocional: pusieron el interés del proyecto por encima del propio. Sin darse cuenta, ellas dialogaron sobre sus visiones del mundo y cómo construir una realidad compartida. Sin buscarlo, ellas están construyendo democracia. Como decía Paulo Freire: “Todo acto educativo es un acto político.”

El arte en el contexto educativo es terreno fértil para el diálogo. Pocas cosas necesitamos tanto en nuestro país en este momento como eso: madurez y sabiduría para trabajar por el bien común. Entonces, no me parece ambicioso pensar que a muchos políticos les caería bien volver al kinder, dialogar desde el arte y re-aprender de los niños. Quizás (o solo así) podamos imaginar un Ministerio de Educación que trabaje más de la mano con el de Cultura, y podamos soñar con formar mejores ciudadanos: más sensibles y abiertos a la diversidad.

Si pudiera desear algo para mi hija y para sus hijos, es una educación que valore las artes y la cultura como un pilar de su quehacer. No necesariamente como fin en si mismo, pero si como un medio: el medio para alcanzar una vida plena y en conexión con los otros.

Sobre la autora: Valeria Rodríguez es artista visual, gestora cultural y máster en estrategias de comunicación y publicidad (Universidad Elisava, Barcelona)