En Bellelli celebramos a la familia y a la infancia

Ustedes se preguntarán: ¿en Bellelli celebramos el Día del Padre, el Día de la Madre, San Valentín, etc. ?

En Bellelli uno de nuestros valores más importantes es el respeto a la diversidad, por lo que la forma más inclusiva de festejar a los miembros de la comunidad es celebrando a la familia y a la infancia, que es lo que nos une. Nuestras familias representan una diversidad de religiones, culturas y conformación de familias, por lo que buscamos formas siempre de hacerlos partícipes a todos en la cotidianidad. Esta es una de las razones por las que tenemos una política de puertas abiertas, porque esta cotidianidad se enriquece justamente de la diversidad. 

Celebrar a la familia y celebrar a la infancia nos invita a darle valor a las relaciones que nos unen, al tiempo que compartimos, a vivir experiencias que nos quedan para siempre, más que objetos o regalos. Para los niños, cada momento de calidad con sus padres, madres, hermanos, abuelos tiene mucho valor y se vive todos los días. Para nuestros niños además, recibir por ejemplo a la abuelita de una de las niñas que viene de Inglaterra es ya una experiencia enriquecedora en sí, porque trae historias, música, comida para compartir con todos. Más que la abuelita de la niña, es la abuelita de todos en ese momento y entre más tiempo pasa en centro infantil con ellos, más vínculos se pueden crear. 

Además de la vivencia cotidiana en familia, durante el año celebramos con eventos como: Bellellinarra, Pop-Up Playgrounds, picnic, Presencia, desayuno típico, entre otras experiencias que organizamos con mucho cariño para toda nuestra comunidad.

 

Un último punto es que en Bellelli tenemos una cultura de simplicidad y no consumismo, por lo que los mejores y más preciados regalos de los niños, son los que naturalmente ellos consiguen en el jardín: una hojita, un palito, una mandarina, etc. y que espontáneamente cualquier día se lo regalan a alguien de su familia con todo el amor del mundo. Nace del corazón y de su deseo de dar.

 

 

La escuela del futuro en el presente

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de participar en una videoconferencia con el director de Ad Astra School, una escuela experimental creada por quien es para muchos una de las mentes más brillantes de nuestra generación, Elon Musk. Muy poco se sabe sobre este lugar ya que no tienen página web oficial ni presencia en redes sociales, sin embargo, todos aquellos que seguimos el mundo de la educación valoramos el entender cómo una compañía que trabaja creando futuro, propone la educación del presente y del futuro incierto.

 

 ¿Qué tiene esta escuela que la hace tan diferente a otras? A continuación nuestro resumen:

  1. No existen grados: los chicos trabajan a través de proyectos, sus habilidades no son atadas a su edad sino a sus capacidades e intereses. Esto implica que la información que se obtiene es de relevancia evidente, con usos concretos y reales.

  2. Los maestros no son maestros: la presencia del adulto es de investigador al igual que los chicos, es por esto que estos son expertos en diferentes áreas (ingeniería, biología, ética, etc) y sin experiencia marcada de pedagogía tradicional. Cabe destacar que el rol del adulto- en este escenario- más que guiar es cuestionar y provocar ideas.

  3. Alta participación de familias: Ad Astra School existe bajo el mismo techo que Space X, los padres de esta escuela son los empleados de esta compañía por lo que pueden llegar cuando  lo deseen y colaborar en los proyectos de los chicos, pueden investigar junto con ellos o presentar sus teorías. Esto implica que los niños tienen acceso directo a gran variedad de expertos y en paralelo los padres se involucran en el día a día de sus hijos, viven sus descubrimientos, conocen a sus amigos y son miembros activos de sus vidas.

  4. Ética y moral se llevan el tiempo de idiomas: en esta escuela no se enseñan otros idiomas; cuando el público cuestionó el por qué de esto, la respuesta fue un contundente "porque no se van a necesitar". El director de este centro explicó que la decisión fue basada en la premisa que esta generación de chicos competirá con máquinas por trabajos y todos podremos hablar varios idiomas gracias a los avances de la inteligencia artificial. Este tiempo, sin embargo, se le dedica a clases de moral y ética (la única clase obligatoria para todos los chicos de la escuela). En clase de ética los estudiantes son expuestos a situaciones difíciles, a resolver escenarios complejos socialmente, habilidad-que según ellos- jamás podrá ser tomada por una computadora y garantizará el éxito laboral y social.

 Evidentemente, la posición de esta escuela puede generar controversias. Sin embargo, para nadie es un secreto que el sistema de educación ha permanecido casi inmóvil ante un mundo cada vez más complejo y que está cambiando rápidamente. La maestra que se para frente a una clase mientras todos sus alumnos abren la misma página del libro va a desaparecer. Este sistema funcionó por muchos años pero ese mundo ya no existe. Es necesario comenzar a cuestionarnos el qué y el para qué de la educación y cómo estos procesos los están preparando para un mundo que ni siquiera nos podemos imaginar.

It’s important to teach problem solving, or teach to the problem and not the tools.
— Elon Musk

7 consejos para un cambio de pañal respetuoso

Por: Sary Montero, Co-Maestra Nido 1 / Bellelli Educación - Centro Escazú

We shouldn’t be having a power war, we must be humble and serve.
— Emmi Pikler

Esta frase hace eco en mi cabeza porque hay veces en las que el cambio de pañal se torna un poco incómodo tanto para el niño como para el adulto y caemos en una lucha de poderes. Quisiera poder decir que hay una fórmula mágica para que siempre sea sencillo, pero no la hay y creo que ahí reside la riqueza de este momento.

A un niño se le cambian los pañales aproximadamente unas cinco mil veces a lo largo de su vida, ¿qué tal si este tiempo se invierte en relacionarse, conocerse y fortalecer el vínculo? Durante ese tiempo uno aprende qué significan sus miradas y qué desean decir con sus gestos facilitándonos como adultos el acompañarlos en sus procesos.

El cambio de pañal es lo que más disfruto de la rutina con los chicos, es un tiempo donde sólo estamos ellos y yo. Mi vida tuvo un antes y un después de Pikler, no vino a cambiarme sólo a mí porque he visto también cómo ha cambiado la vida de los niños con los que tengo el privilegio de compartir.
— Sary Montero

 Por esa razón quiero compartirles 7 consejos para un cambio de pañal respetuoso:

1. Anticipar y tener una rutina consistente: Anticiparle a los niños no sólo los hace sentirse seguros, los empodera. Además, fortalece la confianza en el adulto pues les estamos cumpliendo lo que habíamos dicho que íbamos hacer juntos. Hay momentos en los que la rutina puede que cambie y es importante comunicárselos para que estén consientes del por qué. 

2. Un espacio acogedor: El área del cambio de pañal debe estar localizada en un lugar tranquilo con poco tránsito de personas, es un momento de mucha vulnerabilidad. Además, el espacio debe estar libre de cualquier distractor debido a que los móviles o juguetes absorben su atención y lo más valioso de este momento es la conexión con su cuidador. 

3. Invitar al niño a participar: ¿A cuántos nos gusta ser tomados en cuenta? Ellos son totalmente capaces. No se trata de que se cambien solos pero sí de que sientan la importancia de su colaboración, el niño depende del adulto pero aún más importante: el adulto depende del niño. Démosle la oportunidad para que ellos nos guíen y enseñen otras maneras de realizar las cosas.  

4. Respetar los tiempos: Como adultos vivimos corriendo durante todo el día y olvidamos lo importante que es respetar el ritmo de los niños. Cinco minutos más en el cambio de pañal pueden hacer una gran diferencia. Muchas veces ellos se expresan de maneras diferentes a como generalmente lo hacen con el fin de indicarnos que bajemos un poco el ritmo y disfrutemos con ellos de ese momento.  

5. El uso de las manos: El primer contacto que los niños tienen con el mundo a la hora de nacer es a través de las manos de quien lo recibe y como adultos nosotros somos una conexión que tienen con el mundo que les rodea. El bienestar del niño depende en gran parte de la manera en que son alzados, acariciados. Es importante ser cuidadosos y gentiles con la forma en que los tocamos pues ellos se encuentran construyendo una percepción del mundo a través de esto.

6. Comunicarse constantemente: Conversar con ellos de una manera pausada y con un tono de voz agradable los invita a respondernos puesto que nos mostramos presentes y disponibles para lo que sea que nos quieran expresar.

7. Escucharlos: En todo momento los niños están comunicándose con nosotros por medio de muchos lenguajes, pero ¿realmente los escuchamos? Cada uno de estos consejos dependen de este último, escuchar la voz del niño para llegar a conocerlo y comprenderlo. Escucharlos cuando nos dicen que no están listos para su cambio de pañal o cuáles son sus gustos con respecto a la ropa que desean usar.

 It is not about independence, it is about interdependence, and the adult being present for that child.
— Anna Tardos

Los bebés y sus villas

Por Karla Staton, directora Bellelli Escazú y mamá de Marina

Nada nos puede preparar para la maternidad, ni 13 años de experiencia como maestra, ni títulos en desarrollo infantil, ni todos los libros del mundo. Cuando nació mi hija recuerdo sentir miedo, mucho miedo; miedo a que se me cayera, a que no me bajara la leche, a no poder ayudarla cuando lloraba. Estaba a cargo de un humano y jamás me había sentido tan incapaz de algo como de eso.

Tanto miedo tenía que hasta se me olvidó todo lo que había predicado por casi de la mitad de mi vida: lo capaces que son los niños de alcanzar todas y cada una de sus metas en su propio tiempo, con sus ritmos y sin necesidad de intervención o estimulación temprana. Sin embargo, aún recuerdo en una cita con el pediatra cuando me preguntó si ya la había puesto de tummy time (boca abajo) y entre en pánico y comencé a cuestionarme si lo debería hacer y las consecuencias que podía generar el que no lo hiciera. No seguí mi instinto y puse a mi hija de 1 mes boca abajo y quizás fue su llanto desesperado o la sombra de algún libro que había leído lo que me hizo recordar que ella era capaz y que estas poses obligadas no son necesarias, que ese cuerpo perfecto solito iba a lograr llegar a esa posición (9 meses después y casi al mismo tiempo que aprendía a gatear).

En ese momento prometí no apurarla, no hacer caso a las presiones que venían de todos lados y dejarla ser una bebé y dejarme ser una mamá.  Me acordé del proverbio "es necesaria una villa  para criar un hijo" y yo estaba desesperada por encontrar la mía. Cuando mi bebé tenía dos meses nos inscribimos a unas clases de masaje para mamás con bebés recién nacidos; recuerdo haber entrado allí y sentirme en casa. Ese era un espacio sagrado, un espacio donde no habían celulares, nadie juzgaba, los bebés se quedaban dormidos, las mamás amamantaban; era un espacio de paz y acompañamiento. Con el tiempo me di cuenta que ese lugar, esa clase de masaje, era mi villa, la que me daba la oportunidad de estar rodeada de personas que estaban viviendo mi misma realidad, me hacía parte de un grupo de mujeres con los mismos miedos, con la misma falta de sueño y con el corazón expandiéndose de amor cada día por esa personita a la que embadurnábamos de aceite.

Creo que estos lugares si algo ofrecen es acompañamiento a las mamás o papás que van. La pregunta que me surge es ¿cómo asegurarse que estos espacios sean lugares de encuentro y guía y no de apuro?, ¿cómo asegurarse que el derecho que tenemos todos los padres de ser parte de un grupo no supere el derecho que tienen los bebés de lograr todo a su tiempo y en su ritmo?

Estos son los 3 puntos a tomar en cuenta según mi experiencia:

  1. La agenda la define el bebé: si se duerme, si está lloroso por cólicos, si pasó mala noche, todo esto influye en el momento de encuentro. No hay que meterlos en ningún balde con pasta o arroz ni acostarlos sobre ninguna superficie si el bebé lo que necesita es estar en los brazos de su mamá o papá o moverse libremente. Este tiempo es de ellos y empujarlos a hacer algo que no quieren no implica ningún logro.

  2. Se valora la presencia y no la competencia: vivimos en la época de las redes sociales, los primeros eventos quedan grabados en la posteridad de un muro virtual y la presión por lo que hace el otro es evidente. Si algo debe ofrecer este espacio de encuentro, es la oportunidad de valorar la interacción, el estar juntos, el aprender juntos y no la competencia de quien tocó los fideos primero.

  3. La belleza y la simplicidad del espacio: buena luz, buena ventilación, colores neutros, paz. Estos espacios de encuentros no deben estimular y menos sobre estimular; son espacios bellos y sencillos, que dan valor a lo natural y a la perfección de quienes lo habitan sin necesidad de decorar ni de infantilizar.

Al final del día la mayoría de los papás solo queremos lo que es mejor para nuestros hijos, su bienestar y su felicidad y para esto es necesario que nosotros estemos bien. Si algo he aprendido en este año y medio desde que me estrené como mamá es que no hay una sola respuesta para todo, no hay un solo método que sirva; como familia debemos encontrar lo que más se ajuste a nuestras necesidades y valores, encontrar espacios que respeten a nuestros hijos y a nosotros como padres. En este proceso debemos ser nobles con nosotros mismos por las inevitables metidas de patas y agradecidos con esas personas que se convierten en nuestras villas.